La vida, con sus ritmos cíclicos y predecibles, nos invita a reflexionar sobre nuestro bienestar. En este contexto, el renombrado especialista en longevidad y medicina preventiva, el doctor Ángel Durántez, nos insta a adoptar una perspectiva de cuidado de la salud que trascienda lo temporal, convirtiéndolo en un compromiso para toda la vida.
La Reflexión del Doctor Durántez: Un Enfoque Integral para una Vida Saludable
En un llamado a la acción compartido en plataformas digitales, el doctor Durántez, una figura destacada en el ámbito de la salud en España, subrayó la naturaleza repetitiva de nuestras existencias. Aunque cada año presenta sus propias particularidades, la observación a largo plazo revela patrones recurrentes. Esta constancia, lejos de ser un obstáculo, se convierte en una herramienta para comprender mejor nuestro camino y prepararnos para los desafíos venideros, especialmente en lo que respecta a la salud.
El comienzo de un nuevo año, particularmente enero, se presenta como una oportunidad inmejorable para implementar un programa de medicina preventiva. El doctor enfatiza que este esfuerzo no debe concebirse como una carrera de corta distancia, sino como la adopción de una trayectoria firme y sostenible. La clave no reside en soluciones rápidas como dietas extremas o membresías de gimnasio que terminan en abandono, sino en establecer hábitos perdurables que se integren en el tejido de nuestra vida diaria.
La filosofía del doctor Durántez se centra en lo que denomina «medicina preventiva proactiva». Esta perspectiva nos insta a anticiparnos a la enfermedad, actuando antes de que surjan los problemas. En contraste con el enfoque tradicional que a menudo espera la manifestación de dolencias para intervenir, el especialista aboga por la prevención activa. Sus recomendaciones están fundamentadas en los avances científicos recientes, que resaltan la importancia de la masa muscular y la nutrición consciente, incluyendo prácticas como el ayuno intermitente, adaptado a las necesidades individuales.
La edad idónea para iniciar este camino hacia el bienestar es un tema recurrente. El doctor sugiere que, a partir de los 35 años, comenzamos a experimentar desequilibrios y riesgos latentes, lo que subraya la urgencia de actuar. Sin embargo, recalca que nunca es demasiado tarde para adoptar hábitos saludables, ya que cualquier paso en esta dirección es beneficioso. Mientras que en la juventud la genética tiene un peso considerable, con el paso del tiempo, hasta el 80% de los riesgos para la salud están bajo nuestro control, dependiendo directamente de nuestro estilo de vida. Además, Durántez anima a ir más allá de los valores «normales» en los chequeos, buscando una óptima salud que nos aleje aún más de cualquier riesgo.
Para aquellos que buscan un punto de partida, el doctor Durántez propone tres pilares fundamentales: En primer lugar, incrementar la actividad física. Esto va más allá de ir al gimnasio; implica integrar el movimiento en la vida diaria, como subir escaleras o cuidar el jardín. Sugiere un mínimo innegociable de 20-30 minutos de caminata rápida al día y dos sesiones semanales de ejercicios de fuerza. En segundo lugar, aprender a relajarse. El estrés y la ansiedad son grandes aceleradores del envejecimiento. La meditación, el yoga o incluso encontrar la paz en entornos serenos son métodos válidos. Finalmente, garantizar un sueño de calidad. Un descanso adecuado reduce el apetito, la irritabilidad, la inflamación y el riesgo cardíaco. Establecer rutinas de sueño es esencial. Estos tres pasos iniciales constituyen una base sólida para mejorar la calidad de vida, y quienes deseen profundizar pueden optar por chequeos médicos y planes personalizados con expertos.
La perspectiva del doctor Ángel Durántez nos invita a una transformación profunda en cómo concebimos y abordamos nuestra salud. Al considerar la vida como un ciclo continuo y al adoptar una postura proactiva, no solo extendemos nuestros años, sino que enriquecemos cada momento con vitalidad y bienestar. Su enfoque subraya que el cuidado de uno mismo no es una tarea esporádica, sino una filosofía de vida que, al ser abrazada con determinación, nos permite navegar las vueltas de la existencia con mayor fortaleza y plenitud. Es un recordatorio poderoso de que, en última instancia, somos los arquitectos de nuestra propia longevidad saludable.